La falta de suelo apto y la lentitud en los trámites administrativos lastran la edificación. “Cuesta más conseguir la licencia que levantar el edificio”, lamentan desde el sector
En España se construye poco, no queda apenas suelo urbanizable y el papeleo necesario para que las obras se pongan en marcha continúa siendo un freno insuperable. Estos tres mantras inundan la conversación inmobiliaria desde hace tiempo, y recurren a ellos tanto quienes están de un lado como del otro de la oferta y la demanda. ¿Son ciertos? En parte. Hay
uevas-promociones.html" data-link-track-dtm="">más construcciones en marcha que hace unos años, aunque estas se terminan a un ritmo más lento; y se está movilizando más suelo que el año pasado para construir, pero la burocracia no se ha agilizado lo suficiente para que las obras arranquen antes. Las distintas partes involucradas en el sector comparten un mismo diagnóstico: a pesar de que la partitura ha variado ligeramente, la música, por el momento, sigue sonando igual.
Las estadísticas del Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio evidencian las dos velocidades en las que se mueve actualmente la construcción. Mientras que en el primer trimestre de 2025 se empezaron a construir 31.179 viviendas libres, el volumen más elevado en este (y cualquier otro) periodo de los últimos siete años, solo se entregaron 18.642, el total más bajo en los primeros tres meses del año desde 2021. Con las casas protegidas, el comportamiento fue el mismo: 3.237 obtuvieron la calificación oficial, más que al inicio de 2024; pero únicamente 2.497 recibieron la definitiva, menos que el año anterior.






