Los expertos siempre advierten de que una familia no debería gastar más del 30% de sus ingresos mensuales en la vivienda. En un mercado con los precios desbocados, tanto en la compra como el alquiler, cada vez hay menos gente que pueda cumplir esa recomendación. Esa es la principal señal de que el mercado de un bien básico como la vivienda no está funcionando como debería y está disparando la ansiedad de la clase media que ve subir los precios muy por encima de los sueldos.
Dos expertos señalan las claves que permiten decir con seguridad que el mercado es inaccesible. La catedrática Paloma Taltavull explica el origen de la recomendación del 30% y poor qué sigue siendo útil como medida. El economista Ignacio Ezquiaga explica que el concepto de “asequible” es relativo: el mercado español es asequible para ricos.
La accesibilidad a la vivienda es un concepto que mide cuando y cómo un hogar puede disfrutar de una vivienda sin que la cobertura de su coste comprometa o dificulte el resto de sus actividades habituales. Los analistas de estas cuestiones han llegado a distintos tipos de medición, siendo la regla del 30% la más utilizada, que indica que un hogar no debería gastar más de esa proporción de sus ingresos en el pago de la vivienda para permitirle disponer de un presupuesto residual que cubra suficientemente el resto de sus necesidades (alimentación, desplazamientos, colegios). Esto último es relevante ya que muchos trabajos sociológicos confirman que un hogar prioriza el pago de su vivienda frente al resto (¡como la comida!), ya que cubre el deseo de protección fundamental del ser humano, y ajusta el resto de consumos a los ingresos restantes.






