Quien aproveche los máximos de la Bolsa para vender pagará hasta un 30% del beneficio en el IRPF, salvo que compense con minusvalías de este año o de los cuatro anteriores

A estas alturas de año, es evidente que 2025 va a ser un año de plusvalías generalizadas. Algunas casi sin precedentes, como el 50% de revalorización que acumula el oro o el 37% del Ibex, en el que apunta a ser el mejor año desde 1997. Otra cuestión es lo que decida hacer el inversor con esa ganancia, ya sea acumularla dentro de una estrategia de largo plazo o ceder a la tentación de recoger beneficios, aprovechando una ocasión que quizá sea única. Pero quien decida vender debe saber que la ganancia estará sometida a un impuesto de entre el 19% y el 30%, aunque también hay algunas opciones para rebajar en lo posible la factura fiscal.

De entrada, no se trata de vender por vender. Las revalorizaciones logradas en el año bien pueden animar a ello, o al menos a rebajar exposición en las posiciones que hayan resultado más rentables y ahora provoquen cierto vértigo. Aun así, el consejo de los expertos es no perder los objetivos financieros del medio y largo plazo y seguir siendo fiel al perfil de riesgo de cada uno. “Hay que tomar decisiones con una perspectiva global. La fiscalidad es importante, pero siempre debe ir por detrás de ese plan financiero y personal de cada inversor”, señala Paula Satrústegui, socia de asesoramiento patrimonial de Abante. Para los decididos a materializar plusvalías, la principal recomendación es aprovechar para compensar minusvalías de ejercicios pasados.