El francés, con dos goles, resuelve un partido que el Levante le complicó a los rojiblancos con su orden defensivo

La sabiduría de Griezmann, su instinto y su talento aún tienen mucho que decir y decidir. Ha perdido la titularidad, pero afronta su nuevo rol con una dignidad y una voracidad que es un plus para Simeone y su Atlético. Resolvió con dos goles un partido peliagudo ante un Levante que había igualado a uno y amenazaba con defender las tablas hasta el final. Griezmann aún vale un potosí.

Se plantó el Atlético dispuesto a ventilar el partido por la vía rápida ante un rival al que tenía cruzado porque se le suele indigestar y en sus dos últimas visitas al Metropolitano salió con los tres puntos en el saco. Fue Baena el que ocupó el costado izquierdo del centro del campo en ausencia de Nico González. Por detrás, Ruggeri, en lo que parece un intento de Simeone porque el italiano no se le desenganche. Será complicado verle con los miuras en las grandes citas, pero el Cholo está testando si, al menos, le vale para duelos en casa donde el equipo sea muy dominador.

Tuvo el Atlético buena velocidad de pelota en todas las zonas del campo en el arranque y apuntando donde creía que el ordenado Levante de Calero podía tener fisuras, entre sus centrales y sus laterales mayormente. Hancko teledirigió un balón de cuarenta metros a Barrios en esa zona débil. El de Moratalaz no acompañó con un remate más contundente la doma de la pelota que hizo en su excelente control en el aire. Tampoco acertó Sorloth a imprimirle potencia a una rosca del propio Barrios. El noruego es de esos casos raros de delanteros espigados que tienen el cuello de chicle. No había señales ofensivas del Levante, metido en la faena de tratar de contener esa salida impetuosa del Atlético. Antes de los primeros diez minutos de hora ya registraban los rojiblancos media docena de saques de esquina y ese par de ocasiones. De una conexión entre Giuliano y Barrios para ganar la línea de fondo se engendró el gol del Atlético. El centro atrás del volante lo palmeó Ryan y la pelota se coló en su portería tras rebotar en Dela.