Los de Simeone, de menos a más, se rehacen de un mal inicio de partido en el que empezaron perdiendo

El viernes, Miguel Ángel Gil se presentó en el Cerro del Espino para hacerle saber a Simeone y sus futbolistas que petardazos como el de Butarque con el Rayo no tienen justificación. Más allá de tener a un paso la final de la Copa o del intento de dar la campanada en Europa, el Atlético necesita acabar entre los cuatro primeros para asegurar la Champions y evitar que revienten las cuentas. Necesitaba ganar el Atlético y, de menos a más, tuvo que remontar un gol madrugador de Jofre para al final imponerse al Espanyol. Al equipo de Simeone lo lideraron las ganas de Sorloth de reivindicarse, autor de dos de los cuatro goles, y la calidad de Baena y Griezmann. Suficiente para quebrar a un Espanyol que tuvo más goles, dos, que juego.

El once de Simeone fue menos rebajado que el de Butarque. Tiró de su defensa titular, juntó a Baena y a Cardoso en el eje, Griezmann de interior y Sorloth y Lookman en punta. Koke y Julián Alvarez se quedaron en el banquillo con vistas al partido ante el Brujas. Desde la primera jugada se atisbó que el Espanyol de Manolo González trataría de dificultar al Atlético con una defensa de cinco y comprimiendo las líneas para ahogar el juego interior rojiblanco. La propuesta atoró a los futbolistas de Simeone, imprecisos de inicio, y con Publill y Hancko ejerciendo de filtradores de pases porque Cardoso no aparecía para organizar. Griezmann se dio cuenta de que su equipo estaba condenado a empanarse. Así que el galo se fue hasta Hancko para robarle la dirección de la jugada y el resultado fue una pérdida que disparó a Dolan. El centro del inglés lo cazó Jofre para marcar.