El subcampeón del mundo remonta desde la quinta plaza para ganar su segunda ‘sprint’ de la temporada, pero no se da por satisfecho todavía
Álex Márquez volvió a demostrar por qué es el subcampeón del mundo. Y el primero de los mortales por detrás del marciano que es su hermano, lesionado pero atento siempre a las actuaciones del pequeño de la familia. Marc fue el primero en felicitarle por su victoria este sábado en la ‘sprint’ del GP de Portugal. En el parque cerrado, le recordó a través de una videollamada alguno de sus consejos. “Ya te lo dije”, le comentaba mientras su padre, Julià, aguantaba el teléfono. Todos reían, y el equipo Gresini manteó al piloto que más lejos les ha llevado en la clasificación del campeonato del mundo.
A pesar de los festejos, el ganador del sábado ni mucho menos lanzó las campanas al vuelo y se exigió todavía más a sí mismo. “No he tenido las mejores sensaciones, no me he encontrado demasiado bien encima de la moto. Toca mejorar de cara a este domingo”, apuntaba al repasar una de las carreras más bonitas del año. Con el gallinero revuelto ante la ausencia del gran dominador de la categoría reina, Portimao asistió a un magnífico espectáculo sobre la pista. Marco Bezzecchi volvió a subrayar su brillante trabajo de desarrollo con Aprilia con una ‘pole position’ inapelable, aunque luego tuvo que conformarse con la tercera plaza del podio. Por delante, más fuertes, brillaron tanto el ganador como el segundo clasificado, un Pedro Acosta que se acerca cada vez más a su primer triunfo en MotoGP.






