El subcampeón del mundo logra su segundo triunfo consecutivo en el trazado andaluz, el primero para una Ducati esta campaña
Álex Márquez necesitaba como agua de mayo esta victoria. Y lo celebró como merecía ante los 97.000 fieles reunidos en su querido Circuito de Jerez. El vigente subcampeón del mundo se llevó con contundencia y maestría el GP de España, repitiendo el triunfo que le llevó a lo más alto del podio aquí, por primera vez en MotoGP, el año pasado. El menor de la saga familiar de campeones navegaba algo perdido, lejos del nivel demostrado el curso pasado, en los primeros compases de la nueva temporada. Pero ya no. Con la llegada del certamen a Europa, y los aires primaverales, demostró que sus éxitos de 2025 no fueron ni serán flor de un día.
El trazado andaluz estalló de alegría con la victoria del español de Ducati Gresini, la cuarta de su trayectoria en la categoría reina. La fiesta, como ya ocurrió antaño, no fue completa debido al nuevo resbalón del hermano mayor, un Marc Márquez que se fue al suelo con contundencia y a toda velocidad en la curva 11 para lamento del graderío agolpado en la Nieto-Peluqui. Aunque la contienda del campeón duró menos de dos vueltas, fueron suficientes para que el pequeño de la familia demostrara que ya no le teme a nada ni a nadie.










