Este reputado filósofo y humanista estudia el uso de prendas como un fenómeno cultural y sociológico de primer orden, como una experiencia vital trascendental
Cuando Emanuele Coccia habla, diserta o elucubra, la moda calla. A veces, hasta escucha. El filósofo italiano (Fermo, 49 años), profesor asociado de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París,
ck-dtm=""> pasa por ser su pensador de cabecera, aunque lo que tiene que decir no siempre les gusta a quienes manejan el negocio del vestir. Humanista radical, su radio de acción es en realidad extenso y dispar, que ha insuflado de metafísica lo mismo la botánica que la antropología, la arquitectura y la teología, el diseño y la sociología, en más de un centenar de ensayos no poco disruptivos por los que se le reclama en universidades de todo el mundo, pero también en los centros de poder estético-culturales.
“La moda es un arte ineludible: lo experimentamos todos, nadie escapa a su universalidad. Es un pedazo del mundo que te pones sobre la piel. Por eso tiene el enorme potencial de renovar nuestra relación con otras formas de vida y permitirnos comprender qué significa estar en la piel del otro”, concede a propósito de la materia que lo tiene más ocupado estos días, quizá porque el de la filosofía es, según reconoce, el lenguaje más adecuado para hablar de moda.








