Comisiariada por Elvira Dyangani Ose, la muestra explora la influencia del movimiento político, filosófico y estético en los últimos 100 años
En kuimbundu, una lengua bantú, la palabra kilombo significa “campamento de guerra”. En Brasil, su traducción, quilombo, designa un territorio rebelde autónomo fundado por personas esclavizadas que lograron escapar de su condición —se calcula que Portugal forzó a 5,8 millones de africanos a trasladarse a Brasil contra su voluntad—. El dramaturgo y académico brasileño Abdías do Nascimiento definió al “quilombismo” como una cosmovisión que “integra una práctica de liberación y asume el control de la propia historia”. Este miércoles, en la sala del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (Macba) dedicada a esta lucha por autosuficiencia en un mar de opresión, su directora, Elvira Dyangani Ose, ha reivindicado “la belleza y optimismo” de una hermosa pintura acrílica titulada Los guapos, de la pintora nigeriana establecida en Los Ángeles, Njideka Akunyili Crosby. Ese cuadro en el que se muestra a un niño nigeriano sonriente forma parte de una serie que Akunyili Crosby pintó en sus viajes a Nigeria para reencontrarse con su familia. La obra se inspira en la novela de 1968 del escritor ghanés Ayi Kwei Armah, Los guapos aún no han nacido, donde veía en las nuevas generaciones la posibilidad de romper con la pérdida del idealismo de una generación que dejó de anhelar una África mejor tras la independencia. Mirando a ese crío iluminado por una sonrisa, Akunyili Crosby vislumbra la esperanza en un nuevo mundo posible.







