Factum digitaliza el patrimonio, de pinturas rupestres a cuadros renacentistas, y ha trabajado con la Fundación Prada, el CSIC o el Gobierno egipcio
“La mayor amenaza hoy en día para el patrimonio cultural es la guerra. El mayor destructor de patrimonio fue la Segunda Guerra Mundial; los bombardeos aéreos indiscriminados acaban con muchas vidas humanas y con mucha cultura”, sostiene Adam Lowe. Nació en Oxford en 1959 y allí estudió en la Ruskin School, la facultad de Bellas Artes de esa prestigiosa universidad. Quería ser artista, pero acabó fascinado por la tecnología y en 2001 creó —con los españoles Manuel Franquelo y Fernando García-Guereta—
errer" title="https://www.factum-arte.com/" data-link-track-dtm="">Factum Arte, una compañía que trabaja con artistas contemporáneos como Anish Kapoor o Marina Abramovic, y también especializada en la digitalización de patrimonio cultural.
Con escáneres 3D y fotografía de precisión abordaron su primer gran encargo patrimonial, la creación de un facsímil de la tumba del faraón Seti I en el Valle de los Reyes, en el que contaron con el apoyo del Gobierno egipcio. Realizando estas copias, argumenta, contribuyen a reconstruir obras perdidas —como el Coloso del emperador romano Constantino, una escultura monumental de la que solo se conservaban fragmentos y que recrearon respaldados por la Fundación Prada y los Museos Capitolinos— y a evitar la desaparición de otras, desde pinturas prehistóricas a códices medievales o lienzos renacentistas. “Al mismo tiempo que estábamos haciendo la tumba de Seti trabajamos con unos petroglifos en el Amazonas, luego en los sitios nabateos de Arabia Saudí... Todos esos lugares están en peligro”, explica Lowe, “la cueva sagrada de Kamukuwaká, en el Amazonas, fue vandalizada y nosotros mostramos cómo se puede restaurar digitalmente y reproducir físicamente un objeto idéntico al que existía antes de ese acto de vandalismo. Fue un punto de inflexión, muchas personas que estaban en contra de las copias pudieron ver que esa postura es un prejuicio”. En 2009 crearon Factum Foundation para hacer énfasis en esa preservación, y este año han recibido el premio ADN Fórum, que destacó “su innovador enfoque, que combina la tecnología más avanzada con la artesanía para garantizar que el patrimonio mundial sea accesible y esté protegido para las generaciones futuras”.









