La autora suiza, que ha desarrollado su literatura en italiano, es una escritora corrosiva, y al mismo tiempo perversamente delicada

Nadie sabe si a Fleur Jaeggy le gusta dormir sola, andar descalza por la casa, hablar por teléfono. Si fue feliz en su pareja con Roberto Calasso, si alguna vez amó a una muj...

er. Si solo escribe cuando Hermes, su máquina de escribir, se aviene a dictarle algún texto.

La parquedad y la retracción son su sello.

Dijo alguna vez: “Detesto las relaciones sociales”.