El juego de Neobards revoluciona la fórmula de la saga y muestra el camino para el futuro del terror interactivo
Llega un poco tarde este comentario, pero llega en las fechas precisas para reivindicar uno de los juegos más logrados del año, Silent Hill f. Desarrollado por Neobards Entertainment y publicada por Konami, a diferencia de los títulos anteriores Silent Hill f sorprendió desde su primer tráiler al revelar su ambientación en Japón durante la década de los sesenta del siglo pasado. Evidentemente, mantiene el tono oscuro, perturbador e incómodo marca de la casa, pero la transposición desde los Estados Unidos habituales le da un giro muy interesante y abre nuevos caminos a explorar....
Protagonizado por Shimizu Hinako, una adolescente que estudia en el instituto del pueblo de Ebisugaoka, F es un juego imperfecto y experimental que explota temas como el trauma, la culpa y la transformación social. Pero de un Silent Hill se esperan siempre temas maduros y personajes complejos, así que esto estaba descontado. Lo que no era tan esperable era una experiencia de combate que (tras lo refinado que resultó en el remake del año pasado), se convierte aquí en un punto central, con enfrentamientos casi sucesivos con armas blancas y mecánicas de otros juegos (hay quien precipitadamente lo ha comparado con un souls) como los parrys o las esquivas.








