El conflicto de intereses asoma cuando quienes escriben las reseñas de los libros son escritores o trabajan en editoriales
El Libro de Estilo de EL PAÍS define la crítica como “el género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia”. Esta limitación ha derivado en que la mayoría de las críticas de libros que se publican las firmen colaboradores especialistas. En el suplemento literario Babelia, que cuenta con cinco periodistas de plantilla y la participación de redactores de otras secciones, escriben también con regularidad (cada dos semanas o al menos una vez al trimestre...
) unos 50 críticos externos, según su responsable, Jordi Amat.
Sobre ellos pregunta la lectora Carolina Cobo. “Quisiera exponer mis dudas acerca de la falta de información sobre las conexiones personales o profesionales que pueden afectar a la objetividad de algunos colaboradores”, expone. “Me refiero al posible conflicto de intereses entre colaboradores que no forman parte de la plantilla y los temas que tratan. En la presentación de los mismos, esta posibilidad de conflicto no aparece, lo que creo que sería útil para que los lectores pudiésemos valorar la credibilidad”.






