La coalición del democristiano Merz afronta la acusación de abrir la puerta a la legitimación internacional del régimen islamista
Realpolitik es una palabra alemana, y a veces no hay país que la practique con menos complejos que este. El canciller Friedrich Merz ha abierto tratos con los talibanes a cambio de que Afganistán acepte la repatriación de inmigrantes de ese país con delitos graves en Alemania....
¿Un ejercicio de pragmatismo político, la realpolitik que lleva a dialogar con los gobiernos menos recomendables? ¿O un desprecio a las víctimas, principalmente mujeres, de un régimen contra el que Alemania y sus aliados combatieron durante dos décadas?
El democristiano Merz, al frente de una coalición de gobierno con los socialdemócratas, intenta agilizar, desde que hace seis meses llegó al poder, las deportaciones de migrantes afganos. Para ello necesita la colaboración de los talibanes, que conquistaron Kabul en 2021 en plena desbandada de las fuerzas internacionales.
El acuerdo entre Berlín y Kabul, que podría concluirse en las próximas semanas, permitiría a Merz exhibir la eficacia de su política para deportar a delincuentes extranjeros sin papeles. Y esto, en un momento políticamente delicado, con la pujante extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) cada vez más popular, con un discurso de mano dura con los inmigrantes.







