El discurso del canciller en el que relaciona migración y violencia hacia las mujeres provoca críticas de la oposición y manifestaciones, pero también muestras de apoyo

El canciller alemán, Friedrich Merz, lleva días envuelto en un acalorado debate después de que, al hablar de los logros de su Gobierno en materia migratoria, que según dijo, está “corrigiendo los errores cometidos”, añadiera: “Pero, por supuesto, seguimos teniendo este problema en el paisaje urbano y, por eso, el ministro del Interior está trabajando para permitir y llevar a cabo repatriaciones a...

gran escala”.

La que en principio podría ser considerada como una declaración más, en línea con el endurecimiento de la política migratoria del Gobierno de coalición de democristianos y socialdemócratas, que ha impuesto férreos controles en las fronteras para frenar la entrada de migrantes, ha abierto un debate en el país sobre el paisaje urbano y cómo ha cambiado en las últimas décadas. Un grupo de diputados de Los Verdes han firmado una carta abierta en la que califican las palabras de Merz de “racistas, discriminatorias, hirientes e indecentes”, y le instaban a pedir disculpas a “todos los inmigrantes de primera, segunda y tercera generación que se enfrentan cada día al racismo y la exclusión”. Ante el aluvión de críticas, el líder democristiano respondió: “Si tiene hijas, pregúntele a ellas qué podría haber querido decir con eso. Supongo que obtendrá una respuesta bastante clara y concisa”.