El expresidente catalán evita aparecer como el responsable del divorcio y avanza que Sánchez tendrá dificultades para gobernar

La reunión de la cúpula de Junts per Catalunya en Perpiñán generó mucha expectación por el impacto que, su desenlace, pudiera tener en la estabilidad de la legislatura española. Carles Puigdemont, que es periodista de formación y en público ha reconocido que un político tiene que tener bastante de buen comunicador,

tm="">optó por hacer una comparecencia sin aceptar preguntas. Treinta minutos de discurso para poner sobre la mesa que Junts rompe lazos con el Gobierno, casi forzado por los reiterados incumplimientos de la otra parte de la relación. “Les hemos dado muchas oportunidades para cambiar”, sostiene. De ahora en adelante Junts no va a negociar nada con el Gobierno. “Se enterarán de lo que votemos mirando a la pantalla de votos del Congreso”, indica una persona cercana a Puigdemont.

En Junts ha calado la idea que tener tratos con el PSOE es “perder el tiempo”. De la posibilidad de acordar los Presupuestos Generales del Estado, “ni hablar”, dicen en la formación. Tampoco se fijan mejores perspectivas para cualquier otra iniciativa que pueda tener el Gobierno.