Desde que Junts rompió el otoño pasado, el Gobierno se aferra a los noes que terminan siendo síes y desliza la pista de aterrizaje para cuando el líder regrese en primavera
Desde que Carles Puigdemont solemnizó en el otoño pasado su ruptura con Pedro Sánchez, el Gobierno piensa en la primavera, cuando espera que se hayan superado todos los obstáculos para que el expresidente catalán pueda beneficiarse de la
idura-de-sanchez.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2023-11-09/el-psoe-y-junts-cierran-el-acuerdo-de-la-amnistia-y-dan-via-libre-a-la-investidura-de-sanchez.html" data-link-track-dtm="">ley de amnistía, pactada para que pudiera regresar a España. Mientras eso ocurre, el Ejecutivo lleva meses desplegando una pista de aterrizaje político para Junts, que rompió con trompetería para recuperar el foco perdido y que cada vez que da calabazas al PSOE se coloca en el centro de la escena nacional.
Por eso, de entrada, Miriam Nogueras siempre dice no. Ha vuelto a hacerlo tras el último movimiento propiciado a través del PNV, que ha negociado con Félix Bolaños lo que negociaría Junts que, como no se habla con el Gobierno, no negocia. El decreto que aprobó este martes el Consejo de Ministros suaviza las condiciones de prórroga de las medidas antidesahucios (las personas propietarias de una o dos viviendas no se verán afectadas), en línea con lo que venía defendiendo Junts, que tenía conocimiento de la propuesta de los nacionalistas vascos.






