Puigdemont decreta una “ruptura” con el Gobierno que ratifica la postura que venía manteniendo; ahora falta ver su alcance real

Carles Puigdemont anunció ayer que da por roto el acuerdo por el que los diputados de Junts per Catalunya facilitaron la investidura de Pedro Sánchez. Las razones de Puigdemont son lo que considera reiterados incumplimientos por parte de los socialistas y por falta de confianza para continuar negociando. El anuncio de ruptura será sometido a la consulta de la militancia de Junts, pero todo apunta a que la decisión es que la formación independentista ejerza como fuerza de oposición en el Congreso de los Diputados, aunque sin llegar a apoyar una moción de censura contra Sánchez.

El movimiento de romper es tan legítimo como lo fue la decisión de apoyar la investidura en su día. A primera vista es una mala noticia para el Gobierno, que ve alejarse todavía más al socio de la investidura que más le costó atraer y que más problemas ha ido poniendo estos dos años. Sin embargo, la decisión de Junts también ayuda a clarificar la situación y a saber en qué punto está ahora la legislatura española. El anuncio de que sus diputados no apoyarán los Presupuestos no ha pillado desprevenida a La Moncloa: hace ya muchos meses que Junts vota en contra de proyectos económicos y de corte social sin que ello haya hecho caer al Gobierno.