Puede llamarse como su homólogo cárnico o “disco vegetal” si lo prefieres; el caso es que es un plato ligero, sabroso y fácil de preparar

Que no te engañen; estas hamburguesas de quinoa y remolacha no te van a quitar el mono de comerte una canónica de carne: no son grasientas ni pesadas, ni por supuesto tienen sabor a ternera ni a cerdo. Su atractivo está justamente ahí, en que mantienen su formato y por tanto la gracia de comerla con las manos. Pero son muchísimo más ligeras y saludables, ensucias menos la cocina y son una buena opción para almuerzos y cenas; ya sea servidas entre pan y pan o al plato con ensalada.

Prepararlas es relativamente sencillo. Puedes partir de remolacha cruda y cocerla en agua con sal o asarla en el horno, o bien optar por la envasada ya cocida (ojo, no la que viene encurtida y en bote). El método de cocción es fundamental para que no te hundas en la frustración: respeta la receta y hazlas en el horno o freidora de aire, ya que en la plancha la probabilidad de que se te rompan es prácticamente absoluta.

Dificultad: 9 de 10 de sencillez

Lavar bien la quinoa en un colador de malla fina. Cocerla en una cazuela en tres veces su volumen de agua y una cucharadita rasa de sal a fuego medio durante 25 minutos o hasta que esté tierna. Escurrir y dejar enfriar.