La autora y directora catalana estrena en castellano ‘El imperativo categórico’, la obra por la que ha recibido el Premio Nacional de Literatura Dramática
Hay consenso en los mentideros teatrales españoles: este es el año de Victoria Szpunberg. La racha de la dramaturga y directora catalana empezó en marzo con
k-track-dtm="">el estreno de su obra Vulcano en el Centro Dramático Nacional, con puesta en escena de Andrea Jiménez. Continuó en abril con el exitazo de La tercera fuga, que dirigió ella misma en el Teatre Nacional de Catalunya. Y culminó en septiembre con el Premio Nacional de Literatura Dramática para L’imperatiu categòric (El imperativo categórico), que ya se había llevado la bendición de público y crítica la temporada pasada en el Lliure de Barcelona y que este jueves se presenta en castellano en el Teatro de la Abadía de Madrid, también con dirección propia y el mismo reparto (Àgata Roca y Xavi Sáez). Estreno que coincide, además, con la publicación del texto en esta lengua en el sello Punto de Vista, tras la edición catalana de Arola. “Pero yo llevo mucho tiempo trabajando, ¡eh!”, recuerda nada más empezar la entrevista, por si acaso alguien la confunde con una estrella fugaz.






