Una investigación de una universidad canadiense demuestra que la memoria funciona de manera distinta dependiendo si uno recuerda percepciones o conceptos
Tomemos esta narración anodina: “Un rato después, el camarero nos trajo por fin la comida. Recuerdo el molinillo de pimienta de medio metro que el camarero usó para sazonar nuestros platos. Mis espaguetis estaban enrollados alrededor de tres albóndigas en el plato. Tenían muy buen aspecto”. Ya sé que no es como para presentarlo al premio Planeta, pero es un ejemplo como cualquier otro de narración perceptual, centrada en lo que nos dicen los sentido...
s: lo que mide el molinillo, la posición de los espaguetis respecto a las albóndigas y todas esas cosas tan pintorescas.
Ahora veamos esta otra: “Un rato después, el camarero nos trajo por fin la comida. Recuerdo que pensé lo deliciosa que estaba la pasta. Visto desde ahora, no estoy seguro de si eso se debía a que yo estaba muerto de hambre o a que la comida realmente estaba así de buena”. La historia es igual de anodina, pero ahora no está narrada al modo perceptual, sino al conceptual. Aquí da igual la forma en que la pasta se enrolla sobre las albóndigas, y el narrador divaga más bien sobre sus emociones al probarla, y sobre sus porqués. ¿Estaba la pasta tan buena o era el hambre el que la hacía parecer así?






