La defensa de la familia patriarcal es una piedra angular para que las derechas mantengan en todo el mundo sus ideas racistas, nacionalistas y clasistas
Las guerras culturales no existen. Solo existe la guerra cultural que consiste en afirmar que mucho de lo que nos importa es, en realidad, una guerra cultural. La disputa sobre la autonomía reproductiva y el envite de las derechas contra el aborto no forman parte de ninguna guerra cultural. Tienen consecuencias materiales muy palpables que condicionan nuestras vidas,...
y no hablo solo de la vida de las mujeres. De hecho, cuando se limita o se prohíbe el derecho al aborto se pretende imponer un programa político muy amplio que va mucho más allá del feminismo y los derechos de las mujeres.
La defensa de la familia patriarcal y, en particular, del rol tradicional de la madre es una piedra angular para las derechas en todo el mundo porque con el familismo y el natalismo se aseguran sus presupuestos tradicionalistas, excluyentes, racistas, nacionalistas y clasistas. La maternidad clásica es una institución funcional a una lectura represiva de las tradiciones y las costumbres, las iglesias, la raza, la clase social, la nación, el Estado y el mercado.






