Las búsquedas sobre si un niño es superdotado se multiplican. Solo en Google, han aumentado un 40% esta semana

Ojo con los columpios. Cuando uno ve a un niño lanzarse por un tobogán o trepar como Spider-Man por las enredaderas, quizá tenga delante al próximo Steve Jobs o a la próxima Marie Curie. El otro día, en un parque de Madrid —algún día, se abrirá el melón de por qué apenas existe imaginación en la capital y son todos igual de feos— un padre le dijo a otro que su hijo pequeño tenía “altas capacidades”. El hombre, un tanto sorprendido, le ...

O suscríbete para leer sin límites

preguntó que cómo lo sabía si el pequeño tiene poco más de un año. “Dice muchas palabras y señala todo el rato. Señala mucho. Sabe un montón de cosas ya”, contestó. No. Ese pequeño no tiene altas capacidades, tiene demasiadas.

El asunto no es menor. Todos los padres creen que sus hijos son los más listos del mundo. Y lo son. De hecho, muy pocos piensan que sus niños tengan escasas capacidades. Pero cuando llegan a la adolescencia, esos mismos padres se sorprenden de que sus vástagos de repente pierdan capacidades, sobre todo a la hora de obedecer. Pero —en las capacidades hay muchos peros— en el mundo de las redes sociales esta cuestión funciona muy bien. Hay vídeos, comentarios, consejos, me gusta, perfiles. Anónimos que se convierten en estrellas. Altas capacidades por doquier. Viralidad.