Se le llama efecto Zeigarnik al hecho de que la cabeza retenga más las tareas inconclusas que las completadas, lo que puede ayudar a sumar productividad, pero también provocar ansiedad. Para evitarlo, es aconsejable dar importancia a los objetivos a corto plazo, que sean concretos y alcanzables
¿Alguna vez se ha visto en la situación de recordar constantemente algo solo porque no lo había terminado? Mientras esté inconcluso, la mente no dejará de pensar en ese proceso que no ha llegado a su fin o que aún no ha sucedido. Esto puede tener su parte positiva: mentalización o evitar olvidarse de eventos importantes; pero también una cara negativa: ansiedad o
O suscríbete para leer sin límites
da/2024-08-01/la-pelicula-que-te-has-montado-por-que-no-es-bueno-repetir-conversaciones-en-tu-cabeza.html" data-link-track-dtm="">rumiación sobre un plan o proyecto incompleto. A esto se le conoce como el efecto Zeigarnik.
Este fenómeno nació en 1927, cuando le dio nombre la psicóloga soviética Bluma Zeigarnik. “Es un poco controvertido, porque hay estudios que sí lo avalan, y otros que no logran reproducir sus resultados al repetir los experimentos. Los efectos parece que sí están presentes, pero no está comprobado científicamente al 100%”, define María Pastor, psicóloga sanitaria y directora de los dos centros Más Psicología.







