Por qué la nueva Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia de Madrid es un retroceso para la universidad pública y el espacio superior
El anteproyecto de la Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia (LESUC) no construye un sistema de educación superior fuerte, equitativo y autónomo: lo recorta en financiación, lo somete en su gobierno y privatiza silenciosamente parte de su misión. Es una norma pensada para mandar sin asumir el coste de un servi...
cio público estratégico.
La LESUC se presenta como una gran ordenación de “universidades y enseñanzas superiores”. En los hechos, regula con detalle la universidad, deja vacíos sustantivos en la Formación Profesional (FP) de grado superior y enseñanzas deportivas, y uniformiza las artísticas sin atender su especificidad. Incluso el texto “definitivo” llega con anomalías formales —artículos ausentes en el bloque Institutos Madrileños de Estudios Avanzados (IMDEA) y desfases en disposiciones—, síntoma de improvisación normativa. No es un detalle técnico: cuando una ley nace con lagunas y sobre extiende su título, lo que sí está muy claro es su orientación política.
La ley no fija el objetivo de alcanzar el 1% del PIB en financiación pública universitaria. En su lugar, normaliza la autofinanciación: más tasas, más servicios de pago, más mecenazgo para cubrir lo que debería ser gasto público estable.






