La marcha, especializada en vehículos eléctricos, compite de tú a tú con Tesla. Los aranceles no han logrado frenar su rápida penetración en Europa
BYD, la marca china de coches que se disputa con la estadounidense Tesla la corona de líder global de vehículos eléctricos, ha protagonizado uno de esos ascensos vertiginosos que solo parece posible en
e-in-china-la-cara-y-la-cruz-de-la-transicion-ecologica-en-europa.html&ved=2ahUKEwjK2pDvuJSQAxVBcvUHHV2kN-wQFnoECBUQAQ&usg=AOvVaw1tdIutTdnCA4vHripFlzcT" data-link-track-dtm="">las fábulas tecnológicas que tanto gustan entre los líderes de la República Popular: de los orígenes humildes de su fundador en los tiempos duros de Mao Zedong a la conquista planetaria en el siglo XXI.
La empresa original, fundada en 1994, se dedicaba a fabricar baterías recargables para aparatos electrónicos. Era el momento del auge de los móviles. Firmaron grandes acuerdos con gigantes como Nokia. No entró en el negocio de los autos hasta 2003, tras adquirir una compañía estatal china de coches en horas bajas que había coqueteado con la producción de misiles y otros componentes de Defensa. En 2005 fabricó su primer automóvil. En 2008, apostó por los eléctricos. Ese año contó con el impulso del fondo de Warren Buffett, Berkshire Hathaway, que invirtió 230 millones de dólares (unos 198 millones de euros). Berkshire ha vendido gradualmente sus acciones y completado la salida este año con una ganancia neta que se calcula en unos 7.000 millones de dólares (6040 millones de euros) .








