La directora gerente del Fondo reclama a los países que simplifiquen sus normativas, refuercen las instituciones y reduzcan la deuda
El mundo avanza con pasos de plomo. El crecimiento de la economía mundial se está ralentizando a un ritmo muy inferior al que avanzaba antes de la pandemia. Los desequilibrios se acumulan en los países golpeados por una acumulación de perturbaciones, como la crisis de la covid, la guerra de Ucrania, con la sacudida en los precios de la energía y la inflación. Cuando parecía que el horizonte comenzaba a despejarse, Estados Unidos ha abierto una guerra comercial.
“Las fuerzas del cambio están haciendo que la economía mundial sea menos predecible”, ha asegurado Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, durante la conferencia de prensa en el marco de la asamblea anual del organismo. “Esta incertidumbre está afectando a la población. La gente está inquieta. Está saliendo a la calle para exigir mejores oportunidades”, ha advertido la economista búlgara. Numerosos partidos de extrema derecha y antisistema están ganando protagonismo por todo Occidente.
Los ciudadanos han visto mermadas sus rentas tras la crisis inflacionaria y el difícil acceso en la vivienda en numerosos países europeos y Estados Unidos. El malestar es patente y se traslada a la política, donde la polarización gana terreno.







