El Fondo reclama medidas para contener los gastos y elevar los ingresos que frenen el creciente desequilibrio fiscal en los diferentes países

El mundo vive una sucesión de perturbaciones desde el estallido de la pandemia de la covid-19, hace seis años. Le siguió la guerra de Ucrania, con una crisis energética y su posterior espiral inflacionaria. El año pasado, Donald Trump desestabilizó el mundo con los aranceles. La guerra en Irán es el último fenómeno que amenaza con hacer saltar las costuras de la economía global. Los países han afrontado estos shocks con programas de apoyo a empresas y hogares. Aprendieron en la Gran Recesión que la austeridad en vena no es la mejor medicina para afrontarlas. Durante la última década han acumulado mucha deuda, que hay que pagar. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte, en un informe divulgado este miércoles, de que la guerra en Oriente Próximo amenaza con disparar ese endeudamiento global hasta niveles desconocidos desde la II Guerra Mundial, con especial énfasis en Estados Unidos y en China.

El actual conflicto constituye un gran desafío. Está a un paso de iniciarse la octava semana de turbulencias, en medio de un débil alto el fuego. Estados Unidos, que inició los bombardeos sobre Teherán, tiene prisa por acabar con la guerra, pero exige la reapertura del estrecho de Ormuz, el paso estratégico por donde transita una quinta parte del petróleo mundial y el gas natural licuado, así como otros productos químicos esenciales para el sector agroalimentario y farmacéutico.