Ganadora del Premio Turner en 2016, la creadora regresa al primer plano con un ambicioso proyecto de la mano de la marca de lujo Miu Miu. “Las redes sociales destruyen la capacidad del cerebro para retener información y generar memoria intelectual”, advierte

El año en que Helen Marten (Macclesfield, Reino Unido, 40 años) ganó el Turner, el premio nacional más prestigioso del mundo para artistas contemporáneos jóvenes, hubo alabanzas unánimes por parte de la crítica, algo insólito en un sector tan dado al desacuerdo. Su triunfo casi se recibía con alivio: sucede que la finalista que había generado más runrún mediático era un gigantesco trasero con dos manos separando los glúteos, obra de la...

escultora Anthea Hamilton. Las esculturas de Marten, poéticas, sorprendentes e indescriptibles, calificadas como “laberínticas” y también como “collage posmoderno”, representaban, por sutileza y complejidad conceptual, una suerte de antídoto contra cierta tendencia al arte-espectáculo.

“Aquel 2016 fue intenso, porque inauguré una exposición individual en la Serpentine Gallery, y a la vez gané los premios Turner y Hepworth de escultura, así que tuve demasiada visibilidad y mucho trabajo”, recuerda ahora Marten desde su luminoso estudio al noreste de Londres, ante un ventanal con vistas al canal de Regent. “Si te soy sincera, fue hace tanto tiempo que ya ni pienso en ello. Además, el Turner es un premio muy británico. Cualquier cosa que signifique ser más europea, adelante”.