Pionera en las bailarinas de autor cuando aún no era un calzado ‘popular’, a Mónica García las revistas de moda la adoraban. Y las ‘celebrities’ también. En 2017 fue despedida de su marca y desapareció. Hoy regresa con Di Bella García

“Mi percepción es que todo ha cambiado mucho: las revistas, los diseñadores… Antes la gente tenía más personalidad”. Mónica García (Oviedo, 1978) reflexiona en su regreso a la ‘primera línea’ de la moda. Recibe a S Moda en su nuevo showroom en Madrid, a un paso de la Gran Vía madrileña. Y recuerda con templanza el enorme éxito del que gozó con sus bailarinas a principio de los años 2000. Todas las revistas de moda la querían en sus páginas, ya fuera con sus colecciones de artísticas bailarinas, fotografiando su estudio, sus tiendas, su casa…

Mónica García, la artista y la zapatera, esteta incansable y artesana convencida, fue muy querida y respetada en un tiempo en el que la moda española triunfaba. Pero de verdad. Y en el que ella era una absoluta pionera en un mundo, el de las bailarinas, en el que no tenía competencia.

Hoy, efectivamente, todo ha cambiado mucho. Y ella ha regresado tras unos años de ‘silencio’ creativo con una nueva marca de calzado –Di Bella García–, pero con los mismos valores y filosofía que entonces. “Me sigo enfrentando con un espíritu parecido al que tenía antes, pero sé que es una actitud muy arriesgada. Podría hacer, como la mayoría de firmas, un producto más neutro, más básico. Pero entonces no sería yo. Ser único en lo que haces está muy bien, pero también eres un incomprendido”, afirma.