Hablamos con el diseñador belga sobre su esperada colección para la marca sueca. Una serie de prendas que desafían los límites entre la moda básica y la de autor y que él define como “la traca final de Y/Project”

“Es bastante probable que la gente que no esté familiarizada con la moda vea esto en la tienda y se quedé en shock”, bromea Glenn Martens. Hace un año y medio se anunció que el diseñador belga sería el encargado de realizar la colaboración anual de H&M. Es quizá el creador que más tiempo ha tenido para realizar una colección para la empresa textil. También es, quizá, una de las colecciones más creativas que la enseña sueca ha realizado en los últimos años: una serie de piezas básicas, de esas que cualquiera tiene en el armario pero que “desafían la construcción habitual de cada prenda”, dice. Un juego de desproporciones, siluetas escultóricas que se sostienen con alambres y un experimento que hace estallar los límites que separan a la ropa de diario del diseño de autor de pasarela. El lenguaje de Glenn Martens, en definitiva, traducido a la moda a pie de calle.

En los últimos años, el belga se ha convertido en uno de los nombres más influyentes del sector. Tras trabajar a las órdenes de Jean Paul Gaultier durante años, en 2013 se convirtió en director creativo de Y/Project, una firma independiente que él supo convertir en un nombre de culto gracias a su forma de abordar el denim, el terciopelo o el simple algodón, retorciéndolos y decorándolos con técnicas artesanales hasta hacer que unos simples pantalones vaqueros parecieran un diseño de alta costura. Fue esa visión experimental la que le llevó a ser nombrado director creativo de Diesel en 2020 y, este año, de Maison Margiela, en la que debutó, esta vez sí, dentro de la alta costura el pasado julio, y hace dos semanas realizó su primer desfile de prêt à porter. Con una visión irreverente y hasta cierto punto democrática del sector (con Diesel ha organizado raves o regalado entradas para sus desfiles) Martens es capaz de adaptar su impronta tanto a prendas urbanas de gama media para jóvenes modernos en Diesel como a la sastrería deconstruida con toques industriales de Margiela. Y no perder un ápice de identidad en el proceso.