La directora de la semana de la moda de Barcelona explica cómo la ciudad trabaja por relanzar su propuesta y diferenciarse de la pasarela de Madrid
A Marta Coca (Igualada, 52 años) el virus de la moda le entró en los años noventa, cuando estudiaba comercio internacional y varios idiomas, entre ellos japonés. Eran los años del esplendor de los grandes diseñadores nipones y de los seis de Amberes, ese inconfundible diseño minimalista que tanto marcó a la Cataluña cool. Empezó su carrera profesional llevando mercados europeos en empresas del textil. Cuando la Generalitat puso en marcha un departamento de moda lo vio claro: “Este es mi momento para presentarme como consultora y empecé a trabajar mucho en outsourcing en India, Bangladesh, Vietnam”. La directora de la semana de la moda de Barcelona, que ahora trabaja en el reposicionam...
iento de la pasarela 080 de Barcelona como destino de diseñadores con conciencia social, sigue siendo una de esas fashionistas que si va a ver una de Wim Wenders se fija en el vestuario más que en la trama.
Pregunta. ¿Se compra usted mucha ropa al cabo del año?
Respuesta. Cuando era joven consumía mucha moda y la desechaba muy rápido. Para mí era importante si salía con cierto grupo de amigos no repetir look. Conforme he ido madurando y he ido conociendo diseñadores, marcas y lo que hay detrás, la lucha constante del diseño de autor en este país, creo firmemente que el sistema de la moda tiene que cambiar. El prêt-à-porter en su momento se creó que para dar una solución después de la Segunda Guerra Mundial al público masivo pero creo ahora debemos volver a un sistema de fabricaciones controladas y a un modelo más reposado. Y por eso mis patrones de consumo han cambiado. Diez piezas al año, no más, y me duran veinte. Hay que pagar mejor la moda y comprar menos cantidad.






