La Asociación Española de Pediatría, junto a la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño, presenta un documento en el que aplica la cronobiología a la educación con el objetivo de mejorar el rendimiento escolar

¿Pueden mejorar los resultados académicos de niños, niñas y adolescentes dependiendo de qué día y a qué hora se ponga un examen? Los horarios de algunas

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-para-acertar-en-la-eleccion.html" data-link-track-dtm="">extraescolares, ¿pueden llegar a determinar cómo es el descanso de un adolescente e, incluso, predecir cómo será su rendimiento académico y su comportamiento al día siguiente? ¿Puede ser beneficioso promover actividad al aire libre al inicio de la jornada escolar? Retrasar el horario de entrada en la ESO y Bachillerato, ¿mejoraría el descanso y el rendimiento de los alumnos en los centros educativos y facilitaría, de paso, el trabajo de los profesores? Desde el campo de la cronobiología llevan años planteándose estas preguntas en numerosos estudios e investigaciones. Con base en la evidencia científica acumulada hasta el momento, la respuesta a todas las cuestiones anteriores es un sí rotundo.

Por ello, desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) y el grupo de trabajo de Pediatría de la Sociedad Española de Sueño (SES), con el aval de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES) y la colaboración de la Alianza por el Sueño, han dado forma a un decálogo de propuestas para unos horarios escolares saludables. El documento se presenta este miércoles 15 de octubre en el Palacio de Congresos de Vitoria, en un acto en el que los médicos e investigadores debatirán cada uno de estos puntos basados en la evidencia científica con profesores, familias y otros agentes educativos.