La firma catalana vive una segunda juventud gracias a su director, Mauro León, y a capitalizar los dos fenómenos clave en el balompié actual: lo retro y lo local
Para saber qué conexión existe entre Manuel Fraga, ministro franquista y aun así padre de la Constitución, y Pete Doherty, estrella del rock y ex de Kate Moss, o qué vínculo hay entre el desastre nuclear en Palomares y el
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-abbey-road.html" data-link-track-dtm="">Abbey Road de los Beatles, y qué une también a Nadiuska, Maradona, un cómic belga y los clubes de música electrónica de Ibiza, el lector puede hacer un pequeño sacrificio: ir a la piscina municipal más cercana, planchar la toalla en el césped y entregarse, además de a la lectura de este texto, al escrutinio de los bañistas.
Esto último hicieron, a principios de los cuarenta, dos amigos: Josep Mestre y Joaquim Ballbé. Cuenta la leyenda que fueron a darse un chapuzón en una piscina de Terrassa y allí se alarmaron: esos bañadores de posguerra les parecían una aberración, así que decidieron diseñar y vender los suyos. Años después, mucha gente se refería a todos los trajes de baño con el nombre de la marca. ¿Y cuál era? El acrónimo de los apellidos de los fundadores: Meyba.






