El asesinato de una profesora y la leve condena contra su marido, autor confeso del crimen, han puesto de relieve las fisuras legales y el peso de las normas sociales y culturales que protegen a quien agrede a las mujeres en África Central

Diane Yangwo, una profesora de inglés de secundaria de 30 años que vivía en Duala, la capital económica de Camerún, tuvo la certeza de que los golpes que le había propinado su marido eran mortales. “Desde su cama de hospital, Diane me dijo: ‘Myreille, vi mi muerte. Eric casi me mata”, explica a EL PAÍS por teléfono Myreille Nguele Liboho, su íntima amiga. Yangwo, que tenía tres hijos, acababa de sufrir una brutal paliza a manos de su marido, Eric Bekobe, un banquero de 35 años con el que estaba casada desde noviembre de 2019. “Diane juró que iba a abandonar a su marido para siempre cuando saliera del hospital”, continúa Nguele.

No era la primera vez que él la agredía. Estando embarazada de su tercer hijo, Yangwo había presentado una denuncia, que obligó a su marido a firmar un compromiso oficial de no volver a ponerle las manos encima. “A pesar de eso, Eric seguía diciéndole a Diane: ‘Te mataré y te enterraré’, y aseguraba que le daba igual que eso le supusiera acabar en la cárcel”, recuerda Nguele.