No se puede hacer frente a la violencia de género sin incluir el colapso del clima, que lo hará todo aún más difícil

Allane Pedrotti y Layse Pinheiro fueron asesinadas por un compañero de trabajo al que no le gustaba tener jefas mujeres. Tainara Souza Santos salió de un bar y fue atropellada por un ligue, que siguió arrastrando su cuerpo. Le han amputado ambas piernas. Isabele Macedo y sus cuatro hijos murieron carbonizados a manos de su pareja y padre de los niños, quien prendió fuego a su propia casa, con él fuera. Maria Katiane da Silva se precipitó desde el décimo piso del edificio. Se sospecha de su compañero. Evelin Saraiva recibió cinco disparos de su expareja. Maria de Lourdes Matos fue asesinada y quemada por un colega del Ejército. ...

Esta secuencia de feminicidios e intentos de feminicidio tuvo lugar en un período de solo ocho días, entre el 28 de noviembre y el 5 de diciembre, en Brasil. Son los casos que llegaron a la prensa. Hay muchos más, ya que Brasil registra cuatro asesinatos de mujeres —por ser mujeres— cada día, lo que provocó un levantamiento a principios de diciembre llamado Mujeres Vivas. En varias ciudades brasileñas, miles levantaron sus pancartas: “Parad de matarnos”.