Un ‘boom’ de superficies que reproducen el aspecto de materiales nobles ha estallado en las reformas. Varios expertos se posicionan ante el fenómeno, de lo más económico a lo más lujoso
En el último tour que emprende la revista Architectural Digest por la residencia de un famoso, hay algo hipnótico que atrapa y obliga a ver una y otra vez su reel en Instagram. La entrada a la vivienda se torna casi claustrofóbica por el papel de flores que simula un cuadro impresionista de la marca británica House...
O suscríbete para leer sin límites
of Hackney, y cubre todas las paredes de la estancia hasta los techos infinitos. “Queríamos impresionar desde el primer momento a nuestros invitados”, confiesan sus propietarios. Y vaya si consiguen el efecto deseado.
Esto es solo la antesala de una filia extrema por un juego visual de texturas y materiales en la que cuesta discernir lo que es real de lo que no. Es el caso de los falsos frescos en papel mural de la firma Iksel que recorren los pasillos y copian la pincelada italiana de principios del siglo XIX, baldosas en los baños que imitan la trama del cannage (la famosa rejilla de Dior), o la pintura que prolonga el efecto de piedra en el fregadero de una impresionante encimera de mármol Ceppo Beige. Estamos en el apartamento de Manhattan que poseen la cantante y actriz Zooey Deschanel junto a su pareja, el empresario y contratista Jonathan Scott, conocido por la saga de programas de reformas que protagoniza junto a su hermano Drew en Estados Unidos, Property Brothers (La casa de mis sueños, en España).






