Isaac J. Martín |

El Cairo (EFE).- Durante estos dos años de guerra en Gaza, las naciones árabes e islámicas no han logrado unificar posturas más duras contra Israel, atrapados por sus continuas fricciones internas, su necesidad de mantener buenas relaciones con Estados Unidos, y sus propias tensiones al limitar y reprimir las expresiones ciudadanas de apoyo a Palestina.

Dos semanas después de que el brutal ataque del grupo islamista palestino Hamás contra territorio israelí causara 1.200 muertos y 251 secuestrados, y desencadenara una guerra contra la Franja de Gaza que ha derivado en un genocidio -tal y como lo califica un informe de la ONU- con más de 67.000 muertos, la mayoría civiles, El Cairo organizó una conferencia de países árabes y europeos que fue un fracaso, sin ni siquiera un comunicado final.

Fuentes europeas que participaron confiaron entonces a EFE que lo que les preocupaba era las grietas de confianza que se podían producir entre los pueblos árabes y los europeos en reuniones futuras. Pero lo que no contemplaban es que dentro de los propios árabes, las refriegas internas los mantendrían alejados durante estos dos años.

Ni el ataque a Doha los unió