Ahmad Awad y Yael Ben Horin |

Deir al Balah (Franja de Gaza)/Jerusalén (EFE).- Seis meses después del inicio del alto el fuego en la Franja de Gaza, la población palestina continúa atrapada en una guerra que, para ellos, nunca ha terminado.

La tregua, que entró en vigor el 10 de octubre de 2025 tras más de dos años de ofensiva israelí, ha reducido la intensidad de los bombardeos, pero ha cambiado poco la vida cotidiana de la mayoría de los habitantes de la Franja, que siguen desplazados, sin acceso a servicios básicos y bajo constante amenaza de violencia.

«Este alto el fuego es un chiste, la guerra continúa, siguen los ataques por aquí, los asesinatos por allá», relata a EFE Jamis Ozman, desplazado al Refugio de los Mártires de Al Aqsa, en el centro de la Franja. «Vamos de mal en peor, y no sabemos a dónde ir; es el mismo sufrimiento, el mismo cansancio y la misma humillación», añade.

Los datos oficiales reflejan la magnitud de la crisis: desde el 10 de octubre se han registrado al menos 736 muertos y 2.035 heridos en ataques israelíes, incluidos al menos 180 niños, según el último recuento del Ministerio de Sanidad vinculado al Gobierno de Hamás.