Israel mantiene los ataques esporádicos sobre el enclave y las restricciones sobre la ayuda humanitaria a pesar del cese de las hostilidades

Las noticias desataron el júbilo en Gaza. El 9 de octubre de 2025, miles de gazatíes se vieron como supervivientes de la brutal ofensiva israelí cuando el Gobierno de Benjamín Netanyahu firmó el alto el fuego y Donald Trump, presidente de EE UU e impulsor de la iniciativa, aseguró que se trataba del inicio “de una paz duradera”. Un mes después, Gaza está congelada en

5-10-30/un-alto-el-fuego-salpicado-de-ataques-israelies-mas-de-200-personas-han-muerto-en-gaza-desde-el-anuncio-de-tregua.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2025-10-30/un-alto-el-fuego-salpicado-de-ataques-israelies-mas-de-200-personas-han-muerto-en-gaza-desde-el-anuncio-de-tregua.html" data-link-track-dtm="">un estado intermedio entre la calma y la guerra, el flujo de ayuda sigue restringido a pesar de la urgencia humanitaria y los gazatíes se ven sometidos a un supuesto proceso de paz que no les ofrece un futuro claro ni incluye garantías para la retirada total de las tropas israelíes.

Las primeras semanas de la tregua, basada en la primera parte de una hoja de ruta cuya versión final lleva el sello de la Casa Blanca, han dado un respiro a los gazatíes. Dejando de lado dos ofensivas relámpago que mataron a buena parte de las 241 víctimas palestinas durante el cese de las hostilidades y que Israel presentó como castigo ante supuestas violaciones del acuerdo de combatientes palestinos, los ataques a gran escala han terminado.