Paula Fernández |
Pontevedra (EFE).- Desplazadas y olvidadas por cultivos más productivos, variedades autóctonas de hortofrutícolas, legumbres y cereales están regresando al campo gallego de la mano de bancos de semillas que las preservan hace décadas y empresas que apuestan por recuperar los sabores y aromas de antes.
El rico patrimonio vegetal de Galicia fue perdiendo terreno frente a variedades foráneas o híbridas enfocadas a maximizar la producción, con una cosecha más uniforme y fácil de mecanizar.
Décadas después, muchos agricultores están optando por volver a las variedades locales.
«Se han dado cuenta de que usar siempre las mismas dos o tres variedades comerciales no es lo más indicado. Se le dio mucho valor a tener mucha producción de semilla pero ahora hay otros aspectos que cobran importancia como mejor sabor, otro color o una cualidad nutritiva diferente», explica a EFE Paula Rodiño, investigadora del grupo de Biología de Agrosistemas de la Misión Biolóxica de Galicia.






