No es casual que las críticas y amenazas de Vox y algunos medios contra TVE coincidan con el despegue de la audiencia de nuestros informativos y programas de análisis político

Si alguno de ustedes sigue habitualmente el programa La Noche en 24 horas sabrá que todas las semanas le dedicamos un amplio espacio a la historia de nuestro país. Creo que se me puede definir en ese sentido como un friki. Desde niño he devorado libros de historia, la única asignatura que nunca he dejado para septiembre, algo que en mi muy discreto currículum académico es sin duda meritorio.

Echando la vista atrás aún me sorprende que con apenas siete años dedicase parte de mis horas de infancia vespertina a ver una serie, España Siglo XX, que emitía TVE y en la que se contaba con imágenes de nuestro archivo de cine mudo en blanco y negro la historia de nuestro país en la fase final de la Restauración. Acompañaba a mi padre habitualmente en aquellas tardes frente al televisor viendo el programa y recuerdo escucharle decir que para los tiempos que corrían (aun en vida del dictador) no estaba mal del todo. A esa edad, hacer compatible mi afición por Locomotoro, mi primer héroe televisivo, con aquella serie añeja pensada para adultos, seguro que no era muy habitual ni tampoco muy lógico, pero cada uno es como es. Quizás es que me pareciesen cómicos los andares acelerados de aquellos personajes con barba, bastón y sombrero de copa. Poco tiempo después, en la primera adolescencia, me convertiría también en un asiduo seguidor de Tribuna de la Historia, de José Antonio Silva. Lo dicho, un friki.