El estimable regreso a la gran pantalla del veterano Antonio Hernández juega con los distintos puntos de vista de los personajes
En este verano cinematográfico casi recién terminado se ha demostrado una vez más el atractivo dramático de los juegos narrativos con el punto de vista de los personajes. Weapons, de Zach Cregger, la película que mejor nos ha acompañado durante los meses de canícula, era una historia de terror que escondía un formidable drama de personajes. Un relato que, contado sucesivamente de...
sde sus distintos puntos de vista, e incluso repitiendo una pequeña parte de sus acontecimientos, iba forjando un estupendo poder de fascinación.
Algo semejante, aunque un par de escalones por debajo en cuestión de calidad, ocurre con la española Parecido a un asesinato, estimable regreso a la gran pantalla del veterano Antonio Hernández tras 10 años sin filmar un largo. Dos películas que, sin llegar a constituirse totalmente como muestras del llamado efecto Rashomon (la falta de fiabilidad de los testimonios subjetivos de cada uno de los roles alrededor de un mismo suceso, relatados consecutivamente), creado por Akira Kurosawa en su mítica película de 1950, sí que se acercan a algunos de sus postulados.






