Pese a disponer de sistemas de protección robustos, cualquier mínima brecha de seguridad es suficiente para dejar expuesta a una gran corporación

Más allá de la mera tecnología, la ciberseguridad se ha convertido —y con razón— en una prioridad estratégica para las grandes empresas. La digitalización ha cambiado el modus operandi de muchos delincuentes, que desde hace tiempo centran sus esfuerzos en asediar a este tipo de compañías mediante ataques cibernéticos. Las amenazas se multiplican porque los métodos que utilizan los criminales son cada ve...

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z más sofisticados y dañinos, y las corporaciones son conscientes de los riesgos a los que se exponen.

En general, las organizaciones de mayor tamaño están mejor preparadas que las pymes. El problema es que también están más expuestas a los malhechores, lo que les obliga a invertir más recursos para detectar, bloquear y mitigar estas agresiones. “La proliferación de dispositivos IoT [internet de las cosas] que no se gestionan correctamente o la migración a entornos en la nube, unido a una deficiente gestión de vulnerabilidades y una pobre segmentación de redes, hace que los delincuentes tengan un amplio abanico de posibilidades a la hora de atacar a una empresa”, señala Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España.