En ciberseguridad es habitual decir que la parte más débil de cualquier sistema es el ser humano. Un empleado con malas intenciones puede dejar vía libre a un atacante para dañar o infiltrarse en los sistemas informáticos de su organización. Uno despistado puede picar en uno de los engaños que los ciberdelincuentes emplean para hacerse con contraseñas y datos sensibles. Según IBM, el coste de una filtración de datos ya alcanza los 4,5 millones de euros de media. Para evitar esos riesgos, los planes de ciberseguridad también incluyen campañas de formación y concienciación que pongan sobre aviso a las personas sobre los peligros que pueden acechar tras las pantallas de sus dispositivos. Pero ¿cuánto aumenta el riesgo si los empleados vulnerables son los que pertenecen a las propias empresas de ciberseguridad?

Que en España los sueldos en ciberseguridad son bajos es un hecho asumido que incluso genera protestas. Como la que, según una publicación digital, realizó la consultora EY al recurrir un concurso público porque la empresa ganadora detallaba en su oferta sueldos “inusualmente altos”, de unos 80.000 euros brutos anuales, equivalentes a los de sus homólogos en Alemania. La retribución media para esos puestos ronda los 28.000 euros anuales en la consultoría, según la página web Glasdoor, que elabora cifras a partir de ofertas de empleo y de los testimonios de empleados.