El tinerfeño dirigió un excelente partido del Barcelona ante un defensivo Getafe

El Barça fue un equipo tan bello como bestia en el coqueto Johan Cruyff. Los goles resultaron exquisitos y su pegada y acierto fueron tremendos ante la impotencia del Getafe, protagonista de un arranque histórico en la Liga. Al plantel de Bordalás, sin embargo, nunca se le dieron bien sus visitas a Barcelona, abatido por un armónico Barça, manejado por la maestría de Pedri. La ausencia de Lamine ha permitido reparar todavía más en la presencia del tinerfeño, especialmente admirado en la vigilia de la adjudicación del Balón de Oro. El talento de Pedri mezcló estupendamente con el oportunismo de Ferran y la sutileza de Dani Olmo en un plantel que funcionó como un Rolls-Royce.

La llegada de la exigente Champions obliga a las rotaciones en la Liga y la aspereza del Getafe invitaba a apostar por futbolistas de pie delicado como Olmo. También formó Ferran por la impuntualidad de Rashford, que llegó tarde a la sesión de activación después de su dulce despertar en Newcastle, autor de los dos goles del Barça. Olmo y Ferran tardaron menos de un cuarto de hora en asociarse para marcar un gol excelente ante el asombro del Getafe. Abierto a la banda derecha, Raphinha tocó para Olmo, que se adornó con un taconazo para la llegada de Ferran, indetectable e infalible en el tiro ante Soria.