En medio de la oleada de incendios sin precedentes de este verano, el presidente del Gobierno planteó la necesidad de negociar un pacto de Estado con el fin de que España se pertreche para afrontar la emergencia climática. La propuesta del Ejecutivo planteaba diez compromisos iniciales sobre prevención de incendios, gestión del agua, adaptación urbana al calor, fortalecimiento de medios de emergencias y la creación de una Agencia Estatal de Protección Civil y Emergencias. ...
Para Eva Saldaña, directora de Greenpeace España, el documento contiene compromisos importantes pero pone el acento en la necesidad de que se acompañe de medidas presupuestarias y un compromiso de toda la sociedad que lo mantenga vivo. Andreu Escrivà, ambientólogo, es mucho más duro con el documento y lamenta la oportunidad perdida.
El cambio climático ya no es una amenaza futura: se ha convertido en una realidad cotidiana que golpea con la fuerza de una sequía histórica, un incendio incontrolable o una dana devastadora. Ante esta evidencia, la propuesta de un pacto de Estado contra la emergencia climática no es sólo una necesidad política, sino un imperativo existencial. Un acuerdo que, para ser eficaz, debe trascender las legislaturas y el ruido partidista, porque lo que está en juego es la vida y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.






