La propuesta de pacto de Estado frente a la emergencia climática lanzada en lo más complicado de la ola de incendios de este agosto por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido este viernes una ducha fría de realidad en el Congreso. No solo por la dificultad de que se sumen al acuerdo el principal partido de la oposición, el PP, que gobierna la mayoría de las autonomías, y Vox, que directamente ha vuelto poner en duda el calentamiento global este viernes. Sino porque los partidos que apoyaron la investidura de Sánchez han sido muy críticos ante la propuesta que han calificado de simple “planteamiento táctico”, “cortina de humo” e iniciativa “propagandista”.
Varias de estas formaciones que respaldaron la investidura —como BNG, PNV, Bildu y Junts— han advertido, además, contra la recentralización de competencias que podría suponer ese pacto.
Los reproches a esta iniciativa han llegado en la comisión de Transición Ecológica del Congreso, en la que ha comparecido la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, para abordar la oleada de incendios, que se ha esforzado por tranquilizar a estas formaciones. “No se trata de centralizar competencias”, les ha dicho para luego afirmar que habrá el “máximo respeto” a la Constitución y los estatutos de autonomía. “El pacto en ningún caso es una cortina de humo, es una necesidad”, ha recalcado Aagesen.










