Los incendios no dan tregua de momento en Galicia, Castilla y León y Extremadura, pero lo que sí se ha mitigado este domingo es la confrontación política. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha viajado a las zonas devastadas por una ola de incendios sin precedentes en España y ha advertido de que aún quedan días “complejos” por delante. Para asistir a unas comunidades desbordadas por la virulencia y proliferación de fuegos que han devorado viviendas, granjas, industrias y valiosos parajes naturales, las tres gobernadas por el PP, Sánchez enviará 500 soldados del Ejército de Tierra y “todos los recursos necesarios”.
El presidente intentará que 200 de estos militares se desplieguen en Ourense y así atender el número demandado por el jefe del Ejecutivo gallego, Alfonso Rueda, que pide que sean destinados a labores como la apertura de cortafuegos. Ambos mandatarios han visitado juntos el Centro de Coordinación Operativo Contraincendios de Ourense en un clima de cordialidad y colaboración, ajenos al habitual tono bronco del líder popular Alberto Núñez Feijóo. Sánchez y Rueda han proclamado la necesidad de mantener la colaboración de las administraciones. “Tenemos que actuar codo a codo”, ha dicho el socialista. Rueda ha abogado por que “la coordinación sobre el terreno continúe”. Para cuando se logren apagar los fuegos, ambos prometen agilidad en las ayudas a los damnificados y Sánchez ha anunciado que propondrá un pacto de Estado para afrontar la emergencia climática. No ha dado más detalles de su contenido y ha emplazado a abrir las negociaciones en septiembre. El presidente gallego ha coincidido en la necesidad de abordar medidas para afrontar los peligros derivados del cambio climático.











