En el momento más incierto de su Gobierno, debilitado en lo político y jaqueado en lo económico, Javier Milei presentó este lunes su proyecto de presupuesto para 2026. Con un discurso que leyó en apenas 15 minutos y se transmitió por cadena nacional, el presidente ultra de Argentina ofreció una imagen muy distinta a la que solía, sin exabruptos ni vivas a “la libertad, carajo”. Por un lado, repitió que “el equilibrio fiscal es la piedra angular” de su Gobierno y “un ...

principio no negociable”. Pero, a la vez, abogó por alcanzar consensos con gobernadores provinciales y legisladores, a los que antes calificaba como “ratas” o exponentes de “la casta”. Y aseguró que habrá mejoras por encima de la inflación para los fondos destinados a educación y universidades, salud, pensiones jubilatorias y atención a la discapacidad, las áreas en que los recortes aplicados por su motosierra generan mayor rechazo social y donde el Congreso los está revirtiendo. “Lo peor ya pasó”, prometió Milei, en busca de sostener en las elecciones legislativas de octubre los apoyos que lo llevaron a la Casa Rosada.

El giro discursivo del presidente se concretó una semana después de la amplia derrota que sufrió su partido, La Libertad Avanza, en los comicios legislativos de la provincia de Buenos Aires, donde el peronismo lo superó por más de 13 puntos. Desde ese día, Milei intenta encontrar la manera de ratificar el rumbo de su gestión —“está fijado en piedra”, reiteró— y exhibir algún cambio para volver a seducir a los desencantados.